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Las Inteligencias Múltiples del Ser Humano

Por Arturo Cervantes

Desde el advenimiento de la era industrial, los seres humanos hemos tendido a concebirnos y a observarnos como seres mecánicos que respondemos a la vida desde una perspectiva estructural y funcionalista. Y esto, si observamos a grosso a las sociedades altamente tecnologizadas, pareciera cumplirse a cabalidad. Sin embargo, el ser humano es complejo en sí y, por ello, la generalización es un hecho imposible al tratarse del individuo. Aún dentro de las estructuras científicas del status quo, los cuestionamientos son cada vez mayores y, por ende, la ampliación del marco general de las hipótesis se ha visto incrementada sensiblemente a partir de los últimos años del siglo anterior y en los que van del presente.

Es el caso de los estudios, las tesis y las teorías sobre el desarrollo de la mente humana. Hasta los años sesenta del siglo pasado era muy común definir a las personas con base en un estudio de coeficiente intelectual, partiendo del concepto de que la inteligencia se concebía -muy utilitariamente- como la capacidad mental utilizada de forma habitual para razonar, resolver problemas, aprender y adaptarse. El francés Alfred Binet fue uno de los pioneros en esta labor, desarrollando -precisamente- el estudio de coeficiente intelectual o IQ, que con algunas variaciones norteamericanizadas realizadas por el investigador Lewis Terman se estableció como una escala de valoración de los seres humanos. Así, la ciencia tecnologizada -una vez más en su historia- validó la supremacía de unos por sobre otros con base en un estudio único y aparentemente inamovible.

Partir de la unilateralidad de la prueba de IQ impide que las personas podamos aprovechar al máximo nuestras potencialidades, condena injustificadamente al fracaso a muchos de nosotros y cierra la puerta a habilidades y capacidades que son esenciales tanto para tener éxito en el mundo como para vivir una vida feliz. Sin embargo -y afortunadamente-, la propia ciencia impulsa posiciones críticas en personas que no se quedan en las versiones crípticas, definitivas y monolíticas. Es el caso de Howard Gardner, científico norteamericano descendiente de alemanes emigrantes que huyeron del nacismo, que al cobijo de su trabajo en las Universidades de Harvard y de Boston llevó a cabo nuevos procesos de investigación en torno a la inteligencia humana. De entrada, Gardner redefinió a la inteligencia como, “la capacidad de resolver problemas de la vida, para generar nuevos problemas por resolver y las habilidades para elaborar productos o servicios de valor en un determinado contexto comunitario o cultural”.

Así entonces, el planteamiento de Gardner se desmarcó del mecanisismo materialista y se colocó en la realidad anímica del ser humano. Por lo anterior, para él, la crianza y el sistema educativo formal deben replantearse el reto de educar en y para la vida, tomando en consideración los rasgos individuales de cada individuo. Desde esta perspectiva, todo ser humano a la vez que es sensitivo, intelectual y pragmático, requiere de conocimientos que le hagan sentido y mejoren su experiencia de vida. Así, podemos dejar atrás el viejo modelo de creer que una persona es inteligente en la medida en que posea mayor información conceptual, comenzando a observar en lo individual habilidades y potencialidades a los que debe apoyarse y darse cauce en lo social, lo comunitario, lo educativo y lo laboral.

Con aportes de otros científicos, como el chileno Francisco Varela, el norteamericano Daniel Goleman, el equipo interdisciplinario del Mind and Life Institute de Wisconsin y hasta del propio Dalai Lama y el monje budista Mathiew Ricard, se ha venido construyendo una nueva imagen en torno a la inteligencia del ser humano: somos brillantes poseedores de al menos nueve inteligencias diferenciadas claramente, las que interactúan con nuestra biografía, nuestra cultura, nuestro destino y nuestras relaciones con los otros, para conformar el desarrollo de nuestras vidas.

Cada uno de nosotros poseemos las nueve inteligencias, en mayor o menor grado. Desde la autoeducación del adulto, debiéramos detectar con cuáles no identificamos más, con cuáles fluimos más, para dedicar nuestra intención de superación a las que se nos presentan como menos presentes en nuestra vida. En la educación Waldorf, cada día es más claro que la perspectiva de las inteligencias múltiples del ser humano se integra al modelo de formación para la vida sustentado en el estudio antropológico y antroposófico de las etapas evolutivas del niño y del joven en edad escolar. De hecho, en Los Caracoles hemos integrado desde hace más de una década los elementos de las inteligencias múltiples junto con la currícula Steiner, el estudio de los temperamentos, los doce sentidos y la biografía individual en el desarrollo pedagógico con cada uno de nuestros salones y grupos, de Jardín de Infancia, Primaria y Secundaria.

Las nueve inteligencias del ser humano

La verbal lingüística. Implica las capacidades para comprender el significado y el significante de las palabras y del idioma; es la capacidad de comprender, utilizar y manipulas las palabras habladas o escritas de manera productiva, para sí mismo y para los demás.

La lógica-matemática-concreta. Capacidad de comprender la razón y la lógica desde una profundidad más allá de lo meramente cotidiano; resolución de problemas abstractos y capacidad de ordenamiento del caos en una dirección, sensible para sí mismo y para los demás.

Visual espacial. Está relacionada con la capacidad de creación de imágenes mentales, de percibir detalles visuales y captar la tridimensionalidad de lo circundante; tiene relación con la estética, el balance, lo justo.

Corporal cinestésica. La capacidad de realizar actividades que conlleven flexibilidad, fuerza, equilibrio, coordinación, tanto en lo externo corporal como con lo interno anímico; el movimiento como base de la metamorfosis, de la transición, de la voluntad.

Musical rítmica. Tiene que ver con la capacidad de hacer parte de todo aquello que tenga que ver con la música, lo social, lo rítmico en la vida y el reconocimiento de lo rítmico en la naturaleza y en lo social.

Intrapersonal. La capacidad para el entendimiento, manejo y control de las emociones y los sentimientos personales, plantearse metas e ir hacia ellas, autoevaluarse, autovalorarse y desarrollar disciplina personal; reorientar las acciones de la vida para la autogestión y el manejo salutogénico de las emociones.

Interpersonal. Define las capacidades para sentir a los otros, sus estados de ánimo o motivaciones e interactuar sana y amorosamente con ellos; la capacidad para sentir al otro como un Yo en sí mismo y buscar una interrelación constructiva para todos.

Naturalista. Capacidades para distinguir, clasificar y utilizar con consciencia los elementos del medio ambiente; habilidades de observación, reflexión, experimentación y preocupación por el entorno al saberse que somos uno mismo, con los destinos unidos y asociados desde lo más profundo de la naturaleza del cosmos.

Existencial. Es el reconocimiento a la espiritualidad -no a la religiosidad confesional- y a la existencia humana en el universo; es sentirnos seres espirituales que venimos a esta vida a experimentar una vida terrenal y sentirnos unidos con el devenir completo del cosmos, independientemente de las imágenes espirituales con que nos expliquemos esta realidad.

Colofón

La teoría de las inteligencias múltiples se presenta como aire fresco después de la unidireccionalidad de los últimos siglos, después de El Renacimiento y la Reforma Religiosa. Así, las personas podemos ir al encuentro de nuevos horizontes, más acordes con las verdaderas necesidades presentes y futuras de la humanidad:

  • Poner de relieve la variabilidad entre individuos; luchar contra la homogenización
  • Cambiar el enfoque sociológico, económico y psicológico reduccionista centrado en el déficit y potenciar las habilidades a la vez que desarrollar las potencialidades individuales
  • Fomentar un desarrollo más holístico del cerebro y una visión más armónica e integradora de las capacidades personales
  • Estimular la curiosidad natural del ser humano, motor de nuestro desarrollo
  • Potenciar la flexibilidad mental
  • Pasar del papel pasivo, reactivo y dependiente en el aprendizaje a otro activo, propositivo y autónomo
  • Dar preferencia a la comprensión y a la construcción del pensamiento propio a partir de la vivencia frente a la memorización mecánica de datos
  • Ampliar el abanico de conocimientos básicos para la vida
  • Reivindicar a las inteligencias marginadas y democratizar el saber
  • Favorecer el enriquecimiento del alma individual y de la colectiva
  • Estimular la colaboración y menos la competición
  • Facilitar la integración de las personas al mundo, para que puedan dar su mejor y más constructivo aporte a sí mismos y a los demás, en un acto de amor profundo por el alma humana

Lecturas recomendadas: 

Gardner, Howard. (1983) Multiple Intelligences, ISBN 0-465-04768-8, Basic Books. Castellano "Inteligencias múltiples" ISBN: 84-493-1806-8 Paidos 

Gardner, Howard. (1999) "Intelligence Reframed: Multiple Intelligences for the 21st Century." Basic Books. 

Varela, C. y Plasencia, I. (2007). El Proyecto Spectrum: aplicación y actividades de aprendizaje de ciencias en el primer ciclo de la Educación Primaria. En Revista Educativa (pág. 950 – 957). PDF), Policy Review 

El genio que llevas dentro. Autores: Olga Carmona y Alejandro Busto Editorial: B de Block



2023-03-03 | 03:45:26pm

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