Por Johannes Braun, noviembre de 2016


Las clases principales son una de las características particulares de la educación Waldorf: Durante varias semanas, se aborda una materia que es trabajada con el maestro desde todos los aspectos. Una clase principal es tanto más exitosa cuanto más artística es, apelando a las emociones y percepciones de los alumnos.


Ilustracion cortesia de erziehungsKUNST

Al planificar, llevar a cabo y revisar una clase principal, me ha quedado cada vez más claro que el elemento artístico puede expresarse de muchas maneras. De hecho, cuanto más completa y ampliamente impregne la lección el elemento artístico y cuanto más moldee la forma de presentar el material para los alumnos y por los alumnos, mayor será la impresión que produce la clase principal y mayor será la satisfacción con la que podemos recapitular en ella juntos, en el salón de clases.

Al comenzar a planear la clase, en el maestro surge la pregunta, ¿cómo empiezo? La introducción y la conclusión son muy importantes. Es como el marco de un cuadro, que despierta interés y nos lleva a la imagen plasmada por el artista y le da el espacio apropiado en el conjunto de un muro.

Así como una pieza de música contiene los tres elementos básicos –melodía, armonía y ritmo-, una clase principal en Primaria Waldorf nos debe llevar en su búsqueda y tenerlos en cuenta a medida que planificamos.

 

Melodía

¿Qué es la melodía en nuestra lección principal? Nuestro tema, el hilo que corre a través de las semanas, que se desarrolla y que tal vez tenga variaciones; que apunta hacia un clímax y finalmente llega a su fin. Cuanto más interesante y al mismo tiempo simple, mejor queda en la percepción – eso se aplica tanto a la música como a la clase principal.

El tema debe resonar en todas partes, tanto en el más mínimo detalle como en el gran contexto al que nos seguimos remitiendo. La melodía está en la dimensión de avanzar, está en el pensamiento, en las fuerzas del alma.

Armonía

El elemento de armonía corresponde al balance entre los varios aspectos de nuestro tema en la clase principal. La narración descriptiva que efectúa el maestro es parte de ésta, tanto como la animada discusión en el grupo. En los grados altos, ya no solamente es el maestro de la clase quien presenta temas, sino que los alumnos elaboran pequeñas presentaciones por escrito y verbalmente.

Estructurar el tema en los cuadernos de época, recitar juntos un poema, cantar una canción o ir en una excursión con la clase, son tanto una parte de lo que en música corresponde a la armonía. La armonía lleva al tema de la clase a ser vívido, se expande, le da color y lo enriquece. Busca llevar al alumno a tener la sensación de que el universo es el todo y que en esta correlación es mucho más fácil comprender a la naturaleza, a diferencia de lo conceptual, abstracto, inconexo y lineal.

Ritmo

Lo más misterioso de estos tres elementos de la música es el ritmo. Este está conectado con la voluntad y está ampliamente eliminado de nuestra conciencia diurna, porque surge igualmente de lo que hacemos y lo que no hacemos, lo que experimentamos como descanso o como relajación. El ritmo del corazón y la alternancia entre el día y la noche, así como el ritmo de la respiración, pueden proporcionar modelos inspiradores para nuestro trabajo con los alumnos. Es común entre maestros Waldorf hablar de inhalación y de exhalación en el abordaje de un tema en clase.

El esfuerzo del día, llevado a cabo con cuidado, debe ser entregado y confiado a la noche. Steiner señaló (y hoy está comprobado desde la neurociencia) que aquello todavía no integrado en su totalidad durante el día puede ser llevado al menos un poco más cerca de la realización al día siguiente, gracias a la noche y al sueño. Todo trabajo debe incluir una fase de absorción activa una fase de exhalación, porque si no es así, estaríamos haciendo a los alumnos “asmáticos” del conocimiento.

En la clase de la escuela Waldorf este equilibrio debe ser observado con el mayor cuidado para asegurar el desarrollo sano de los niños. Así, la escucha concentrada debe alternarse con actividad independiente, el movimiento con calma, el trabajo conjunto con reflexión individual, el conocimiento con la creatividad. El ritmo crea el poder para llegar al fondo de las cosas, pero también para crecer a través de ellas – la dimensión vertical.

 

COLOFÓN

Poner en equilibrio las tres cosas – melodía, armonía y ritmo – significa crear una tridimensionalidad equilibrada y hermosa que haga justicia a las capacidades del alma que se van a desarrollar en el niño y el joven hasta los 14 años de edad: pensar, sentir y querer. Este es el desafío exigente tanto en el arte de la música como en el arte de la educación.

Cuadernos de época

Cuando un alumno elabora su cuaderno de época, se presenta una maravillosa oportunidad para que pueda generar en la actividad creativa lo que han absorbido a través del profesor. Esto establece una conexión intensa entre los niños y los jóvenes y los temas abordados en clase. El estímulo constante de que el trabajo debe llevarse a cabo con cuidado y atención amorosa, puede construir en los estudiantes un respeto no sólo por lo que han aprendido, sino también por su propio esfuerzo. El énfasis deliberado del diseño artístico también puede apoyar su educación estética:

  • El encuadre es importante, tanto en forma de una página de título atractiva y una tabla de contenido adecuada, como en forma de un breve texto introductorio y conclusivo.
  • El texto y los dibujos, cuadros y diagramas deben alternarse y apoyarse mutuamente.
  • Los conceptos fundamentales de una lección deben colocarse en una proporción bien desarrollada en la página del cuaderno, con títulos que sean claros y, si es posible, coloridos y bien espaciados.
  • Si desde el principio de la Primaria se presta atención a la escritura regular y adecuada y esto se practica sobre hojas blancas se puede contribuir de manera significativa al desarrollo del balance personal entre percepción, observación, recreación y presentación de un tema. El esfuerzo continuo del profesor para escribir maravillosamente en la pizarra tiene carácter de modelo. Los niños deben escribir exclusivamente con tinta.
  • Del mismo modo inspirador y motivador se busca que los dibujos sean hermosos, tanto del profesor en la pizarra como de los alumnos en sus cuadernos. En el cuaderno, los alumnos no usan plumas de trazo uniforme -y por lo tanto relativamente muertos- sino lápices de cera o lápices de madera de colores; en la primaria alta, tinta china, carboncillos, colores pastel y técnicas mixtas.
  • Los textos breves preparados por el profesor se complementan cada vez más con textos y pequeños ensayos de los propios alumnos sobre temas determinados. Los versos también son un recurso frecuente, tanto para el arte de la palabra como para la sensibilización.

Rudolf Steiner señaló que los niños y jóvenes entre 7 y 14 años de edad -en el período entre el reemplazo de los dientes de leche por los dientes permanentes y la pubertad- están fundamentalmente basados en la percepción de que el mundo es bello. Por ello, este enfoque puede ser complementado dando al alumno una idea más amplia: “El mundo es bello y puedo contribuir a su belleza a través de mi propia acción. “

Sobre el autor: Johannes Braun es un profesor de clase Waldorf, primero en Inglaterra, Kenia y Sudáfrica, hoy en Balingen.


(Tomado de erziehungsKUNST http://www.erziehungskunst.de/en/home/

Traducción y adaptación de Arturo Cervantes / Los Caracoles, Pedagogía Waldorf  www.waldorfloscaracoles.org)


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La clase principal como obra de arte

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