Waldorf: Una pedagogía de cocción lenta…

A todos nos ha pasado, tener un día atareado con niños hambrientos correteando alrededor. Los beneficios de darles algo rápido para comer son obvios. A nivel superficial, el resultado final es el mismo que el de una comida casera: barrigas llenas.

¿Cuál es el polo opuesto de la comida rápida? Una comida de cocción lenta. Si el tiempo lo permite, esta es una opción magnífica de cocina casera para cualquier familia. De forma experimental, implicándose, los niños y las niñas aprenden habilidades de la vida real y también aprenden a apreciar las verduras. Se hace hincapié en valores familiares de conexión, sostenibilidad y salud. El tiempo de preparación hace posible que surjan la experiencia y los valores a la vez que el tiempo de cocción permite que se despliegue todo el potencial del sabor y da como resultado una textura adecuada, opuesta a algo endurecido y seco. Estas tres características principales del proceso, experiencia, valores y tiempo, aportan beneficios a largo plazo a la unidad familiar.

Si se entiende esto, ¿cómo se sentiría si la educación de su hijo fuera una comida de microondas o para llevar? Existe la posibilidad de sufrir una cierta indigestión. Las características principales de una comida de cocción lenta, la experiencia, el valor y el tiempo, también son aplicables a la pedagogía Waldorf, que pone el foco en el proceso de aprendizaje.

Experiencia: se abraza la auténtica naturaleza del niño al hacer que sus activas extremidades y sus preciosos corazones participen en la vida real, en tareas estimulantes sensorialmente antes de intelectualizar fenómenos y experiencias en conceptos.

Valores: con un aprendizaje experimental, los docentes no lo pueden planificar todo; tienen que crear espacio para que los alumnos co-construyan sus experiencias de aprendizaje a través de la relación. El currículo hace hincapié en el relato y en las artes, que desarrollan la inteligencia socioemocional. El aula se convierte en un modelo microcósmico de salud social.

Tiempo: para englobar experiencia y valores, el docente orquestra ritmos con cuidado subrayando el aprendizaje profundo. El aprendizaje es personal y significativo más que endurecido y seco. Todo el potencial de aprendizaje se despliega cuando nutrimos la curiosidad y el descubrimiento y no una planificación estandarizada. La pedagogía Waldorf consta de una variedad de ritmos: las fluctuaciones en una misma clase, un descubrimiento que se va desvelando a lo largo de tres días, el enfoque temático transversal acerca de un bloque único, que habitualmente se prolonga durante un mes (por no hablar de los ciclos estacionales y anuales).

En contraposición con el mundo de ritmo rápido, hay una respuesta cultural que es tendencia que busca una «educación lenta» para equilibrar. La pedagogía Waldorf celebra el centenario de la práctica de las características principales de una comida preparada a fuego lento. No es una respuesta cultural pasajera sino una respuesta a la naturaleza del niño y que promueve los dones que cada cual tiene que ofrecer al mundo.

AUTOR: 
Robyn Bonnycastle (profesor de clase 4°/5° de la Cedar Bridge School, Canadá)
La Cedar Bridge School se encuentra entre una granja y el bosque, y lleva la pedagogía Waldorf a Okanagan (Canadá). En un entorno de veneración y asombro, en el que buscamos desplegar todo el potencial de cada niño para que puedan desarrollar sus propias vidas con coraje y determinación. Creando relaciones llenas de sentido con la comunidad y el entorno, contribuimos al cambio social y ecológico positivo. 

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