_DSC0926_opt


Por Arturo Cervantes


“la educación no cambia al mundo; cambia a las personas que van a cambiar al mundo”

Paulo Freire

La educación no solo es asistir a la escuela y memorizarse todos los datos proporcionados, no depende de manera unidireccional de gobiernos, maestros o padres de familia. La educación es un trabajo en conjunto, pero sobre todo es un acto de conciencia y de responsabilidad que todos debemos adoptar para alcanzar una mejor calidad de vida. Sin embargo, en el caso de México, estas premisas fundamentales han sido olvidadas desde hace décadas y, prueba de ello, estamos ubicados en el último sitio del sistema de evaluación Pisa, impuesto por la OCDE como una condición para que los diferentes países participen del comercio globalizado. Fuera de ese marco globalizador y homogenizador, las cosas tampoco pintan bien: el alza en la delincuencia, la caída del aprecio por la cultura, la inestabilidad económica y la escasa valoración sobre la vida humana, han hecho de México un sitio donde el futuro no va a la par de la esperanza.

Sin embargo, el día a día existe y, en este contexto, nuestros hijos e hijas se forman
cotidianamente para su vida adulta. ¿Qué hacer ante este panorama? La educación en
México no deja satisfacción, ése es un hecho. Pero, ¿y entonces? Es en este contexto donde las alternativas educativas y especialmente la pedagogía Waldorf pueden traer luz, formando niños y jóvenes con sensibilidad, cultura y aprecio por la vida. Pero es el adulto quien debe tomar la iniciativa; así, padres de familia y maestros pueden ofrecer lo mejor de sí mismos, pueden ofrecer su autoeducación, para construir comunidades culturales y educativas basadas en la pedagogía Waldorf, confiando y apoyando, promoviendo y participando, dialogando en torno a las verdaderas necesidades en la formación de estos niños y jóvenes.
Hace 10 años, éramos no más de seis las escuelas e iniciativas Waldorf en México; hoy, el
número rebasa las tres decenas, tanto en el ámbito del Jardín de Infancia como en el de la Primaria y la Secundaria. Hay consolidación, hay reconocimiento y, lo más importante, ya hay alumnos egresados que han continuado su educación preparatoria y profesional y se han integrado a la adultez, mostrando con creces los beneficios de una pedagogía humana, científica, ética, artística y altamente formativa: la pedagogía Waldorf, en la que hemos sustentado la labor diaria y sistemática de Los Caracoles.


¿Te ha gustado esta publicación? compártela y/o dejanos tus comentarios abajo


También puedes…

Descarga aquí la guía GRATIS de Consejos prácticos para el mejoramiento del cerebro de tu hijo(a)
La educación como motor de transformación

Un pensamiento en “La educación como motor de transformación

  • 12 noviembre, 2017 a las 11:56 pm
    Enlace permanente

    Me gustó mucho la información ya que habla de un tema muy importante que vivimos en nuestro país: la educación. Estoy totalmente de acuerdo que la educación es una responsibilidad en conjunto.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Show Buttons
Hide Buttons